Martillero Tasador · Poder Judicial de la Nación

El patrimonio
se cuida con palabra.

Operaciones inmobiliarias y judiciales conducidas con la sobriedad de un estudio jurídico de primer nivel y la curaduría de un servicio boutique. Compra, venta, alquiler, desarrollos y subastas — bajo una sola firma.

Conocer la Historia
Desde 1976Buenos Aires · Argentina

Una firma se construye con tiempo.

— I —

El origen.

La firma nace en 1976, cuando comprar un inmueble en Buenos Aires todavía era un acto que pasaba por las manos de tres oficios: el martillero, el escribano y el corredor. Tres profesiones que compartían una misma exigencia — que la palabra empeñada valiera lo mismo que el documento firmado.

Ese principio no se renegoció jamás. Pasaron décadas, cambiaron los códigos, las monedas, los barrios y los modos de operar. Lo que quedó intacto fue una manera específica de mirar cada operación: no como una transacción, sino como un acto patrimonial que merece rigor técnico, discreción absoluta y tiempo.

— II —

El doble oficio.

Trabajar simultáneamente en el mercado privado y en la órbita judicial obliga a sostener dos disciplinas en paralelo. El corretaje boutique exige sensibilidad: leer una propiedad, leer al comprador, conducir una negociación con la calma de quien sabe que el inmueble es el activo más íntimo de una vida.

La actividad como martillero del Poder Judicial de la Nación exige otro músculo: lectura de expediente, dominio registral, criterio técnico para tasar, capacidad de actuar en tiempos perentorios sobre activos que vienen con historia compleja. Son dos oficios que se respetan — y que, juntos, dan algo que ningún otro intermediario inmobiliario puede dar: profundidad real sobre cualquier inmueble que cruce la firma.

— III —

El método.

Cada operación se aborda con la misma secuencia: verificación dominial completa, tasación documentada, due diligence registral y fiscal, y conducción transparente hasta la firma de la escritura. No hay atajos. No hay carteles agresivos. No hay urgencia fabricada para forzar decisiones.

Hay, en cambio, una promesa silenciosa que la marca lleva desde hace casi cinco décadas y que sigue escrita al pie de cada presentación: el valor de la palabra.

Tres pilares no negociables.

El método de trabajo se sostiene sobre tres principios operativos que valen para una venta de USD 80.000 y para una subasta judicial de USD 5 millones por igual.

— 01 —

Diligencia Dominial

Antes de toda operación: informe de dominio, inhibiciones, deudas (ARBA, AGIP, AySA, expensas), planos municipales y antecedentes catastrales. Sin ese paquete sobre la mesa, no se firma nada.

— 02 —

Tasación Documentada

Tres métodos aplicados según el activo: comparativo de mercado, costo de reposición, capitalización de rentas. El cliente recibe el dictamen completo, no una cifra cerrada.

— 03 —

Conducción Discreta

Cero ruido. Cero “carteles de venta”. Negociación en privado, plazos respetados, comunicación únicamente con las partes. La operación se lee como debe leerse: una decisión seria.

Cuando se trata de patrimonio,
el valor empieza en la palabra.

Conversemos sobre tu próxima operación inmobiliaria o judicial. Primer contacto sin compromiso, con la discreción que el oficio exige.

+54 11 7616 0336